• R. Gurley

Siguiendo la intuición de Eve Wright

Eve Wright aprendió a confiar en sus instintos. Ella dice, “En esta etapa de mi vida, estoy siendo guiada casi totalmente por mi intuición.” La intuición ha guiado a Wright, una británica nativa, a explorar las islas italianas como Sardinia. “Las primeras semanas estaba nerviosa porque los a los preocupones les gusta preocuparse, pero decidí tirar todo eso al viento. Me han cuidado las espaldas durante 70 años y sospecho que continuaré de esa manera.”



Pero la intuición no siempre fue la guía de Wright. Ella dice, “Yo fui criada con la certeza de que había que seguir las reglas como casarse, tener hijos, etc…” Wright siguió estas reglas cuando regresó a Inglaterra a criar a su hijo después de haber pasado una década en la escena de jazz influenciada por Miles Davis en Nueva York. De pronto se dio cuenta de algo. “Cuando tenía 58, se me ocurrió que había estado trabajando de 9 a 5 para mantener a mi hijo quien ahora estaba ganando el doble de lo que ganaba yo. Entonces pensé, no sé qué me espera al otro lado de los 60s así que voy a hacer algunas cosas antes de que sea muy tarde.” Una de estas cosas fue viajar.

Wright, sin embargo, no sabía a donde ir. Una revista sobre un orfanato en Perú la inspiró a considerar Sudamérica, pero fue un libro cualquiera que recogió en una librería en Cambridge el real catalizador de su viaje a Bolivia, el corazón de Sudamérica. Ella nos cuenta, “Era una comunidad pequeña en Cochabamba, Bolivia y para resumir, estuve ahí 7 meses.” Pero no fue hasta que hizo una visita a un pueblo llamado Samaipata que realmente encontró su inspiración. “Hay algo sobre ese pueblo”, ella dice. Su intuición le dijo que era ahí donde pertenecía.

Wright regresó a Inglaterra a continuar con su rutina, pero su intuición había puesto las piezas en marcha. Un amigo le preguntó si podía acompañarlo a Sudamérica. Ella aceptó de inmediato solo para encontrarse nuevamente en el pueblo que no abandonaba su memoria. Esta vez escuchó a su alma. Alquiló una casa, enseñó inglés e hizo lo que tuvo que hacer. Su vida prosperó. Se encontró una casa de adobe y la compró. También encontró voluntariados, un interés que había pospuesto mientras seguía viviendo bajo las reglas. Sus esfuerzos incluían manejar un Café global, que mostraba provocadores documentales acompañados por té y buenas conversaciones; como también el “encuentro saber” que era una reunión de chamanes, curanderos y sanadores de Sudamérica quienes discutían sus visiones de la sociedad.



Wright se despidió de Samaipata después de una década de ser una parte integral de la comunidad en Samaipata. Vendió su casa y regresó al reino unido, pero no a su rutina. Su mirada está ahora puesta en vagar por Europa con su intuición como guía. “Nadie está escribiendo las reglas. Tú estás escribiendo tus reglas.” El consejo que le deja a las mujeres que están sentadas en sus ventanas soñando con aventurarse hacia el mundo: “¡Desarrolla tu intuición!” Y mira hasta donde llevó la intuición a Eve Wright.

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